Desde que se despertó, el sábado 7 de abril fue el peor día de su vida. Fátima Chipolari de Otero tiene 49 años y vive en México al 300 junto a su marido y sus hijos. Eran las 8.30 cuando su esposo salió a trabajar y la mujer quedó sola en la casa, durmiendo. Pero a los pocos segundos, las dos caniches empezaron a ladrar, se levantó y se encontró con que un joven acababa de ingresar a la vivienda. "No sé si quedó abierto o metió la mano por la ventana y sacó la llave; la cosa es que abrió la puerta y entró", contó Fátima.
La mujer le ordenó que se fuera e intentó sacarlo, pero el intruso extrajo una punta metálica y la amenazó. Inmediatamente, la condujo a la habitación y le exigió que se acostara en la cama. "Me decía que quería la plata y empezó a revolver todo, sacó los cajones y todo lo que había en el placard", recordó la víctima, que lo observaba sin poder moverse.
Como no encontraba dinero, se ponía cada vez más nervioso. "Dame la plata o te mato", insistía. Pero lo peor llegó cuando descubrió el bolso del dueño de casa, quien trabaja como administrativo en un sanatorio privado y como sereno en un cementerio. "Yo no sabía que ahí tenía la plata del trabajo porque acá nadie toca ese bolso", explicó Fátima. No conforme con los billetes, el individuo continuó escarbando hasta que halló una pistola. Buscó un poco más y también encontró las balas. "La cargó y empezó a apuntarme a la frente constantemente".
La mujer le indicó que había $ 300 arriba del televisor y que tenía el monedero de su mamá, pero nada parecía ser suficiente para él. "Yo le decía llevate todo, la computadora, el DVD... sólo quería que se vaya, pero él seguía revolviendo, iba y venía por la casa", afirmó Fátima. "En eso encontró una toallita íntima, empezó a pasársela por el cuerpo y buscaba la llave de la puerta de la pieza, que gracias a dios no se cierra bien", añadió.
Después el intruso se trasladó a la habitación del hijo de la mujer. Dio vuelta el colchón, abrió puertas y cajones hasta que se topó con una caja de cartón donde el joven guardaba sus ahorros. Regresó a la otra pieza, se metió los $ 7.000 hallados en el bolsillo, buscó una mochila y cargó la montaña de monedas.
Luego le pidió la filmadora y la cámara de fotos. "Yo pensaba que se la había llevado mi marido, por eso no se las di, pero cuando las encontró se enfureció y me decía que me iba a matar por haberle mentido". Fátima trataba de tranquilizarlo, ya había pasado media hora y el individuo no se iba.
"En un momento se vuelve a meter en la otra pieza y, no sé de dónde saqué coraje, pero dije 'me tengo que escapar'. Entonces me levanté y salí corriendo".
Con la pistola en la mano
Mientras la mujer huía descalza y en ropa de cama, el hombre la vio pasar por la ventana y le disparó. "Sentí un cimbronazo muy cerca mío, pero no me di vuelta y seguí corriendo", relató. Fátima avanzaba por el medio de la calle y el individuo la seguía por detrás, apuntándole con el arma y diciéndole que la iba a matar. "Yo gritaba y gritaba pidiendo auxilio, hasta que empezaron a salir los del corralón y los del centro médico de la cuadra. Como vio que la gente se me acercaba, siguió de largo con la pistola", señaló la víctima.
Según contó, mientras el delincuente huía hacia su propia casa (en calle Balcarce), asaltó a otra mujer y la despojó de su cartera. Luego se atrincheró dentro de su vivienda y amenazaba con quitarse la vida frente a los policías, que lo observaban desde afuera. "Yo soy choro y voy a morir choro; con esta pistola me voy a matar", les gritaba mientras se apuntaba a la cabeza.
Finalmente, se escapó por el fondo y hasta el cierre de esta edición continuaba prófugo. En total, se llevó $ 14.000 de la casa de los Otero. Los vecinos de Villa 9 de Julio lo identificaron como un tal "Pedrito", quien tendría 21 años y varios delitos en su haber.